La manipulación en las noticias sobre Cataluña

El gobierno español es consciente que una de sus grandes debilidades es la mala imagen que tiene por la violencia y la represión contra los votantes del primero de octubre. Es consciente que aquellas imágenes de la brutalidad policial que han escondido o tergiversado prácticamente todos los grandes medios españoles han dado la vuelta al mundo, porque los medios internacionales no son prisioneros del relato que pretende imponer la Moncloa. Por eso ha intentado contrarrestar el inevitable efecto de empatía y solidaridad hacia el pueblo catalán.

Los días posteriores al referéndum, con la opinión pública todavía en estado de shock por los golpes de porra, empujones, puntapiés, tiros de balas de goma y tirones de pelo, los representantes del gobierno español se paseaban por los platós de televisión y estudios de radio de todo el sido diciendo que la actuación policial había sido proporcionada y que, si hubo ninguna acción de fuerza por parte de la policía, fue debida a la oposición que presentaba la gente concentrada a los colegios. Como las imágenes que acompañaban estas declaraciones que emitía la televisión española de turno escondían siempre las agresiones de la policía que todos hemos podido ver en las redes, el relato quedaba redondo.

El mundo lo vio en directo

Pero resulta que el día del referéndum las principales cadenas de televisión de todo el mundo estaban en Cataluña grabando imágenes a muchos colegios, empezando por el de Sant Julià de Ramis, donde tenía que votar el presidente, Carles Puigdemont, y que fue el primero de ser asaltado. Los agentes antidisturbios rompiendo los vidrios del polideportivo a golpes de mazo y arrastrando gente por el suelo, empujando sin miramientos la gente que se encontraban delante con las manos levantadas, en actitud pacífica, tuviera la edad que tuviera, fuera quién fuera, hicieron la vuelta al mundo desde aquel momento.

En cambio, Enric Millo, Sáenz de Santamaría y Rajoy mismo iban tirando declaraciones como si todos aquellos heridos no estuvieran sufriendo completamente, repitiendo que la policía española y la Guardia Civil habían hecho aquello que tenían que hacer y de manera proporcionada. Porque hacían cumplir la ley. Y punto. Por eso, dos días después del 1-O, cuando el ministro de Asuntos Extranjeros español, Alfonso Dastis, fue entrevistado y el periodista se escandalizaba al oír decir que ‘no hubo un uso excesivo de la fuerza’.

La manipulación en las noticias sobre Cataluña

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